3 nov. 2010

Federico.

PATEAR EL TABLERO Quienes venimos de la militancia social y pertenecemos a los Movimientos Populares que nacieron en la noche negra neoliberal para pelear por el trabajo y la dignidad, sabemos lo que es patear el tablero.

Durante muchos años, desde afuera, de manera marginal enfrentamos la antipatria de los poderosos q ...ue sometían a nuestro Pueblo. Nuestra militancia se basaba fuertemente en salir a patear: cortar las calles para hacer escuchar nuestros reclamos, patear puertas y escritorios para que los funcionarios tomen en cuenta nuestros pedidos. Patear todo el tiempo para existir y patear también para transformar, porque en definitiva, nuestra construcción y nuestra militancia se basa en la inmensa convicción de que vamos a transformar la realidad injusta en el proyecto nacional popular y revolucionario de la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica.


Allí estábamos tirando piedras al monstruo enorme del neoliberalismo. Descreídos, sin política, sin Estado, sin fuerza popular. Políticamente incorrectos. Pensábamos que en el 2003 el desconocido que asumía iba a ser igual que los conocidos entregadores y corruptos de siempre. Y Néstor vino a patear el tablero. Habló de convicciones, pidió ayuda, jugó con el bastón, se desabrochó el saco, se mezcló con el Pueblo desde el primer día. Ese tablero del statu quo que parecía pegado a la mesa y sus piezas pegadas en cada casilla de manera eterna. Lo pateó, lo desacomodó, lo dio vuelta, empezó a invertir el sentido y lugar de las piezas.

Duhalde y los sectores conservadores quisieron condicionarlo desde el principio y les pateó el tablero…

Y así abrazó a las madres y abuelas y mandó a derogar la humillante obediencia de debida y el punto final para poder seguir condenando asesinos y recuperando nietos. Se enfrentó con el Fondo Monetario, renegoció la deuda, se negó a sus recetas de explotación y ajuste, para convertirlas en medidas de desarrollo industrial nacional, generación de empleo y mejores condiciones de trabajo.

Pateó el tablero cambiando la corte suprema adicta al poder por otra independiente que hasta a él mismo le trajo problemas.

Pidió perdón en nombre del Estado y también en su nombre mandó a dejar de reprimir la protesta social, contra todos los oligarcas que pedían botas y balas a quienes exigían cambios.

Recuperó el lugar de la militancia, le dio participación a los trabajadores.

Comenzó a revertir la enorme falta de seguridad social que sufría nuestro Pueblo más humilde. Contra todo lo que se hizo antes, comenzaron los aumentos a los jubilados y las paritarias para los trabajadores.

Contra lo que decían los intelectuales del pensamiento único, pateó más piezas cuando hizo crecer al Estado, le dio presencia federal y recuperó empresas privatizadas como el correo y Aguas Argentinas.

En Mar del Plata volvió a patear el tablero cuando se juntaron los presidentes de América y Bush venía a imponer el ALCA para arrodillar a los países del sur. El compañero Néstor encabezó la oposición al proyecto yanqui y ahí comenzó a gestarse y reconstruirse el proyecto de la Patria Grande.

Y después vino Cristina. Al contrario de lo que hubiera hecho cualquier presidente con el apoyo que Néstor tenía en el 2007, pateó el tablero y dejó la presidencia. Siempre de manera militante y con las convicciones intactas.

Junto a Cristina comenzaron a profundizar y fue en ese momento donde encontraron la traición. Volvían a patear el tablero, tocando más intereses de los sectores económicos concentrados de nuestro país.

Llegó la derrota electoral del 2009 y contra lo que se creía políticamente correcto que era sentarse a negociar con la derecha y moderar, volvieron a patear el tablero y a reafirmar sus convicciones. Avanzando, contra la corriente y recuperando los fondos de la seguridad social, el ahorro del Pueblo Argentino que estaba en manos privadas, llegaron la asignación por hijo, el programa Argentina Trabaja.

Miles de medidas a favor del desarrollo nacional. Se le animó junto a la presidenta a lo que nadie: a enfrentar al monopolio de los medios que expresan los intereses de la clase dominante. A que todos los días por la tapa de los diarios cipayos y las radios y tvs de las minorías se los juzgara y se mal opinara de su acciones.

Néstor se abrazó con el Pueblo y tomó distancia de los poderosos. Nada más políticamente incorrecto. Nada más revolucionario.

Lo tildaron de confrontativo, de autoritario, de soberbio. De no hacer lo que esperaban que hagan quienes gobernaron desde las sombras a nuestra querida Patria.

Por eso se parece tanto a nosotros, tanto a los de a pie, tanto a los que reman todos los días y solo buscan la felicidad, tanto a los que creen que podemos transformar la realidad. Por eso miles de pibes jóvenes descreídos y miles de viejos militantes que buscaban por dónde patear, encontraron en el proyecto nacional la posibilidad de ir contra la corriente.

Y cuando veníamos remontando después de sufrir la traición de Cobos y la derrota electoral del año pasado, cuando estábamos cada vez más seguros del triunfo del próximo año, cuando volvía el Pueblo a avanzar, cuando sabíamos que faltaba poco y estábamos buscando cómo.

Néstor lo hizo de nuevo, pateó el tablero y se fue como un patriota que quedará en la historia. Y ahora se está multiplicando en millones de argentinos a lo largo y ancho de la Patria.
NESTOR VIVE EN EL CORAZON DEL PUEBLO, FUERZA CRISTINA

2 comentarios:

  1. Hermano, muy esclarecedoras tus palabras. Muchos debemos nutrirnos de la experiencia de quienes ya están en el barro hace tiempo y conocen de raíz el proceso de este modelo iniciado por Néstor.
    Muy movilizante el relato! A PATEAR EL TABLERO!

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  2. muy bueno,me gustó la metáfora

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