7 oct. 2010

Servicio Militar Sojero, al servicio de los capitales foráneos y de pelotudos con piloto amarillo

El 31 de agosto de 1994 el gobierno neoliberal de la "pizza con champán" -sí, el del Turco, claro- paría de sus entrañas podridas la medida que, seguramente, habrá sido la más sensata de su gestión: la abolición del Servicio Militar Obligatorio (SMO). Eso sí, hizo falta que Omar Carrasco, un pibe de 18 años como cualquiera de nosotros, fuera asesinado producto de la violencia de sus superiores en el Grupo de Artillería 161 de Zapala, a semanas de su ingreso, como soldado conscripto, en eso que, hasta no hace mucho, se conocía como la "Colimba".
Simultáneamente, por esos años, el actual "Rey de la Soja", el salteño Alfredo Olmedo, incursionaba en el rubro de la agroproducción sojera -¿o destrucción?- sobre sus 110 mil hectáreas de cultivo. 
Olmedo Jr. Además de facho pelotudo, atorrante comegatos
y salame porque le sacaron la ficha al toque.
Pero... ¿Este no es...? ¿No es el diputado salteño que hace unos días se opuso al matrimonio igualitario arguyendo que "tienee la mente cerrada y la cola también"? Nooo, piscuiso. Ese es el hijo del ya mencionado "Rey sojero"; el tema es que este monarca a duras penas terminó el primario para empezar a llenarse los bolsillos con millones y ni tuvo tiempo de pensar el nombre de su propio hijo; por eso lo bautizó con uno de los pocos nombres que su mente puede tener: el suyo, claro, Alfredo Olmedo, pero Jr. Ahora, retomando el hilo del relato, mientras Olmedo padre se limpiaba el orto con sus -¿o nuestros?- dólares, el reprimido de su primogénito se lamentaba por la medida de Carlos Saúl de remover el SMO. ¡Qué mala decisión, Shiojano!

Cuestión, 16 años después, y con pretensiones de candidatearse como gobernador salteño, Alfredito Olmedo hijo, con un pilotín amarillo cual boludo llamativo proto-pro, salió a la cancha legislativa fogoneando la vuelta del Servicio Militar, bajo un rótulo bastante llamativo: Servicio Cívico Voluntario... Como si fuera algo lindo, simpático, indefenso. Pero no, nada de eso. Esta propuesta -que tuvo gran aceptación por varios diputados, 33 de ellos-, que busca aferrarse de la sensación de inseguridad en la que viven inmersos los medios masivos de difusión, es un disfraz que busca bachear el problema social de inclusión de los más vulnerables. El proyecto apunta a jóvenes entre 14 y 24 años para que cambien su educación laica, gratuita y de calidad, impartida por las escuelas públicas -tal como lo establece nuestra Constitución-, por instrucción militar impartida en los propios regimientos de las FF.AA. . Y no faltaron los colados que se subieron al bondi del salteño homofóbico: Ernesto Sanz, Cleto Cobos, Adolfo Rodríguez Sáa, son sólo algunos de los nombres que llenan la lista. ¿Lamentable, no? Lamentable, lastimoso, y hasta vergonzoso, ver cómo ante la salida fácil de un gilastro millonario, que quiere hacerse del poder público -como ya es costumbre entre los empresarios argentinos- , y aparece de la nada con estas propuestas dinosáuricas, se suben los medios, los opositores de la vida -radicales, peronistas, saltinbanquis y cachivaches; todos, en su totalidad, gorilas de alma-, todos a un tren que ni los propios milicos quieren recibir. Las FF.AA. -no sólo nuestra ministro de Defensa, Nildita Garré- salieron a repudiar la propuesta ya que sostienen que ellos no pueden hacerse cargo del rol que debe cumplir la escuela pública, además de no contar ni con la infraestructura, ni con el presupuesto necesario.
Entonces, ¿qué podemos pensar de este proyecto retrógrada? ¿Qué apreciación podemos hacer de estos representantes aristócratas y sojeros, enemigos de nuestra tierra, que enfundan sus propuestas bajo la consigna de que "hay que encaminar a los jóvenes que andan descarrilados"? ¡Estos son nuestros representantes! Son los que tiran la basura debajo de la alfombra; los que no encuentran mejor excusa que el servicio militar para dar una "salida" a los pobres, los marginados, los negritos de la villa que los asustan cada vez que los tienen que cruzar con el coche en una esquina. 
Una vez más debemos militar por la toma de conciencia de que la salida de la pobreza, la desigualdad y la marginalidad debe estar encaminada en el sendero de la dignidad de nuestro pueblo, no del lado de los parches reaccionarios. La educación es el primer escalón de este camino. La educación pública, laica,  gratuita y de calidad para todos los habitantes de esta Patria es el primer paso que nos dignifica. ¿Por qué estos perejiles que nunca hicieron nada por la Patria no piensan en proyectos para construir más escuelas, como sí lo hace este gobierno? ¿Por qué no buscan la manera de insertar a los jóvenes en el mundo educativo, en vez de pensar proyectos vacíos de contenido y que carecen, a todas luces, de soluciones para el problema de la desigualdad social?
A los jóvenes se nos educa en la escuela, no en los destacamentos. A los jóvenes se nos enseña a leer, sumar y escribir, no a COrrer, LIMpiar y BArrer.


¡Ni un Carrasco más en el servicio militar! ¡Ni olvido, ni perdón!






PosDataInvertebral:
Argentina es uno de los pocos países en el Mundo que no tiene servicio militar obligatorio. Es decir, son muchos más los países que tienen que los que no. En América Latina, por ejemplo, Chile, Venezuela, Colombia, Bolivia, México, Ecuador y Brasil, todos ellos, poseen distintas modalidades de servicio militar obligatorio. Nosotros somos una excepción. Defendamos, desde nuestra experiencia propia, que las armas no educan. Los jóvenes debemos crear el mundo y el hombre nuevo, no dejar que nos los creen de antemano.

2 comentarios:

  1. Muy buena la nota
    con ese pilotin de payaso que usa plantea cosas tan hijas de putaa

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  2. hay peligro de que se sancione la ley, a detenerlos!

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