21 sept. 2010

Otra primavera. Otro día del estudiante. Otros interrogantes.

“Qué más quisiera que pasar la vida entera como estudiante el día de la primavera”, nos decía en un ataque de honestidad brutal Calamaro (quien ha incorporado a un extraordinario Aníbal Fernández como inicio de uno de sus nuevos videos). Yo le contestaría, afectuosamente: “Salvo que tengas tres parciales encima, estés trabajando y no puedas disfrutar ni siquiera del día nublado. En ese caso, me encantaría que pasara más rápido”. En fin… El día de la primavera, tanto como el del estudiante, es un día bastante esperado. Por varios motivos. En primer lugar porque justamente llega la primavera y con ella empiezan los primeros calores y las ropas cortas. Se empieza a notar más piel en la gente –blanca, de estar tanto tiempo cubierta por abrigos, salvo que seas de los que pegan cama solar todo el año. A todos nos pone, al menos,  un poquito contentos saber que cuando salgamos a la noche no vamos a tener que llevar mil buzos, camperas y sacos que no sabemos dónde dejar después o, en algunos casos, arruinan por completo la vestimenta para esa salida tan importante.
Y cuando llega el primer calorcito los que pueden y los que no pueden tanto, empiezan a pensar en las vacaciones. Porque somos así, ansiosos, siempre queriendo correr más rápido que lo que pueden nuestras piernas. “¿Cuántos días me darán en el laburo? ¿Llego a los 6 meses, para tener 15 días?”, se preguntan los más advenedizos en un trabajo. “¿A dónde me puedo ir? ¿Ahorro para el año que viene o gasto todo ahora?”, se preguntan algunos racionales. “¿A Europa o al Caribe?”, se preguntan los más pudientes. En fin, todos vamos proyectando qué vamos a hacer con nuestros días de descanso y renovación espiritual. Con la llegada de la primavera hay un poco más de felicidad en la gente. Y aunque sea una momentánea y superficial, bienvenida sea, porque cuando ya empieza a sentirse más fuerte y jodido el calor, vuelve el malhumor generalizado. Pero todavía falta para eso. A no desesperar. El día del nacimiento de las muchas flores variadas, y con ellas los mil colores, viene acompañado del día del estudiante. Un día que es encabezado por los jóvenes, quienes se juntan masivamente en lugares abiertos y al aire libre (en honor a la llegada de la nueva estación) a comer, tomar algo, escuchar bandas en vivo y espectáculos de los más diversos. Resultaría interesante esta vez poder mirarlo desde otra perspectiva. Lo que sucede en las plazas y parques los sabemos todos ya, que es un día que los pibes están contentos, no van al colegio/facultad  y se juntan entre amigos también; y sino basta con sintonizar cualquier canal de televisión. ¿Por qué dejar pasar esta oportunidad para hacer énfasis en los conflictos educativos que hoy padece esta ciudad? Le podríamos preguntar a Mauri o su secuaz educativo, Bullrich, si les gusta el día del estudiante, si le parece una linda celebración. Y luego aclararle que si no resuelve tanto los problemas de refacciones edilicias como los de construcciones de instituciones y ejecución de presupuesto, miles de pibes se van a quedar sin día del estudiante. Y él, sin día del padre.

5 comentarios:

  1. Jajaja, mauri, te vamos a cortar las bolas! Mirá cómo terminó Palermo!

    ResponderEliminar
  2. ah claro, a ella sí le leen las notas
    pero al forro que escribe más de 5 párrafos ya no porque sus notas son largas
    GORILAS!

    ResponderEliminar