11 feb. 2011

La ética noventista y el espíritu del macrismo


El secretos de sus chorros

Ya han pasado tantas cosas desde el arribo de Macri a la política nacional -y, puntualmente, de la Ciudad- que ya casi no nos sorprenden sus desatinos y desvaríos de color amarillo patito. Eso sí, puede no sorprendernos la incapacidad e ineptitud del ex bigote, pero no vamos a negar que nos atemoriza cuando vemos en su accionar rasgos que nos recuerdan a los años de neoliberalismo extraccionista que dejó en la quiebra al Estado, dejándolo disminuido como nunca y sumiendo a nuestra sociedad en la miseria más cruda.
Hubo numerosísimos hechos que han generado el rechazo de gran parte de la sociedad y, sin embargo, el empresario sostiene su intención de voto y la aspiración de llegar a la presidencia. Tenemos ahí el fiel desnudo de la clase media porteña -esa que tan bien representa, con contemporaneidad, la lectura que hizo, hace ya décadas atrás, Jauretche- que, pese a su propia queja por los cortes de luz, las inundaciones del 2010 y -¡cómo olvidarlo tan rápido!- el aumento de más del 300% del ABL, persisten en ser reacios al proyecto nacional que busca la inclusión y suman sus votos a la esperanza macrista de hacerse del poder público.
Macri, a diferencia del Gobierno Nacional, ha reprimido, ha desalojado, ha intervenido (¿recuerdan la intervención de la obra social de los empleados públicos de la Ciudad?) y ha recortado los presupuestos. Su política es la misma que nos llevó a la crisis más violenta de nuestra historia y lo vemos representado en la persistencia que tiene el macrismo en reducir el Estado al mínimo y a hacer de lo público un negociado "de los amigos". Por ejemplo, la venta de los terrenos de Catalinas Norte es un claro reflejo de esto.
Digo, no hace falta que enumeremos caso por caso, porque ya todos sabemos que las políticas del macrismo atentan contra los más humildes y seducen a los más ricos. No hace falta que hablemos ni de xenofobia, ni de represión, ni de espionaje a los ciudadanos, ni de educación, salud y vivienda recortadas, ni de UCEP, ni de Fino Palacios, ni del aumento de sueldos para los funcionarios amigos, ni de los más de 70 vetos que lleva realizados en su gestión; son todos asuntos que conocemos y que, más allá de la indignación que nos producen, nos motivan a continuar en pie de lucha.

El cuarteto de la muerte
Acá, insisto, es importante no perder de vista el potencial electoral que tiene Macri a partir de seducir a un sector del electorado que rápidamente se ha olvidado de los momentos de crisis -porque la ha padecido, digo, en el caso de nuestra reconocida clase media/culosucio- y, obviamente, a las clases altas que benefeciadas con sus políticas, apuestan a su "proyecto" (¿así podremos decirle?) político, en pos de acrecentar sus arcas. Y en este afán de campaña del macrismo vemos que, en plena carrera de cara a octubre, ya saltan a la luz, con más nitidez, las aristas de su concepción política que nos remite a la boba época de la pizza con champán. En medio de la coyuntura que nos recibe en un valiosísimo momento de revaloración de la política y el interés político por parte del conjunto de la sociedad, Macri es quien representa el retroceso, la vuelta a la despolitización, a la falta de participación, a guiarnos por spots publicitarios más que por acciones políticas concretas.
El hijo de Franco salió al cruce electoral dejando en claro el perfil de su proyecto político y los nefastos personajes que lo acompañan: en la costa promotoras porno PRO hacen gala, al mejor estilo tinellinesco, de sus voluptuosas figuras, seduciendo huevones (y con esto digo, huevones vulnerables a la belleza femenina somos todos, el tema es saber discernir los actos demagógicos de la política más baja y berreta) y haciendo campaña por Jorge Macri; los famosos ya son parte de la estrategia política del marketing electoral y, en este sentido, Miguel del Sel sale como candidato a la gobernación de Santa Fe (¡¡!!), el golfista Eduardo Romero por Córdoba y, hasta el momento, sigue en duda la potencial candidatura de la valijera "vedette", María del Luján Telpuk. No digo que un famoso, sea artista, sea deportista, sea vedette, sea lo que fuere, no pueda ser candidato a nada ni meterse en la política; eso sería una negación absurda y hasta reaccionaria, ya que todos los individuos de la sociedad somos sujetos políticos y -esto es una apreciación exclusivamente personal- creo que debiéramos tener un mínimo compromiso político y social por el simple hecho de ser miembros de la sociedad. Ahora, lo que sí debiera ser una responsabilidad para estas personas famosas es que su irrupción en política debe darse a partir de un compromiso militante ejemplar, fundamentalmente por ser figuras públicas, ya que poseen una responsabilidad para con la sociedad que, a fin de cuentas, les da de comer. Pero este es otro tema.

Ser gato. Eso es PRO.
Volviendo a lo anterior, los personajes que acompañan a Macri en su carrera electoral son las viejas lacras que aún persisten en los espacios de poder: desde los gordos de la CGT hasta los sectores del duhaldismo y la derecha más reaccionaria. En este sentido, Macri es, en términos políticos, un arma letal contra el pueblo por los antecedentes de sus acompañantes -y, a estas alturas, los suyos también, claro que sí-, y un proyecto que, en términos culturales, representa la bobada farandulera, apolítica y descomprometida con las causas sociales. Son los valores y la moral más baja de los noventa -esos putrefactos insuflos neoliberales que nos llevaron a la marginalidad, a la exclusión y la crisis- los que dan vida y forma al proyecto político que representa el macrismo. Macri, junto a Duhalde y a otros políticos, claro, pero él, particularmente, porque hemos sido testigos y padecido su gestión, representa en este momento la fanfarroneada, el descompromiso y la idiotez neoliberal que nos dejó el sabor amargo del descreimiento en la política, desde el cruel advenimiento del Turco, allá, en los albores de la década del '90.



2 comentarios:

  1. Macri representa lo peor de los 90. El neoliberalismo, la discriminación, la xenofobia, la complicidad con los genocidas del proceso, la criminalización de la pobreza, y puedo seguir por páginas. Pero, por suerte para nosotros, y desgracia para él, desde el 2003 recuperamos la política como herramienta muy noble de transformación de la realidad en beneficio del pueblo, en particular de los sectores más vulnerables. Y somos muchos los que en la Capital vamos a dar la batalla y a pelear para que aquí también se desarrolle el Proyecto Nacional y Popular, dentro del cual podemos tener críticas y reparos, pero siempre convencidos que es el camino y que las mismas hay que manifestarlas desde una no neutralidad y un explícito apoyo.

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  2. hay que voltear a mauriciooooooo
    y al forro de olmedo en salta
    y al cabezon
    y al colorado
    y a los saa
    y sigue la lista...

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