31 jul. 2010

Nota de Opinión


The Song Remains The Same

Luego de una intensa tarde de estar en frente de una puta partitura, estudiando música bajo la posibilidad que el día de mañana descanse sobre un banco de una plaza gracias a un millón de imbéciles que prefieren escuchar como un simple "Mi - La - Si - Mi" es tocado de manera cíclica, y frustrado por el poco tiempo que dispongo para dedicarme a hacer mi música, detengo mi mente, un segundo, en internet, solo para encontrarme con un joven de 12 años de Estados Únidos, que está haciendo furor por aparecer en un video en youtube, tocando un tema de Lady Gaga, una ídolo del pop, cuya única pizca de originalidad se encuentra en sus videos musicales y los vestuarios que ella misma diseña.
¿A qué apunto? Hace un par de meses sufrí de una alegría enorme al ver como desaparecía el producto multimediatico enagenante más grande que Disney dió a luz en su historia "The Jonas Brothers", y hoy aparece este inocente joven, con una habilidad para cantar y tocar el piano (considerando que tiene 12 años) es excelente, pero sin más remedio cae preso de la fama que lo abraza y comienza a exprimirlo para de a poco ir sacandole todo el jugo, hasta que no quede más que la cáscara y encuentren otro jugetito con el cual seguir chupando dólares de la sociedad. Ahora sucede esto, y era esperable, pero tuvo que serlo un joven de 12 años? Sí, el pibe este ahora va a disfrutar sus millones, con su familia y todas las minusas que quiera, pero ¿y el talento que se está desperdiciando en vez de hacer algo enriquecedor tanto por las creaciones de uno, como por la creación en sí misma? Es una lástima; y es triste e inclusive frustrante, que millones de personas se queden fascinados con este nuevo títere traído al "Freak Show", mientras el enriquecimiento intelectual y espiritual que puede traer, el sentido de innovación humana y de progreso es dejado de lado, y nos quedamos estancados mirando sobre el borde de un lago, al horizonte, sin intentar nadarlo.


Y aquí está el video, en efecto: http://www.youtube.com/watch?v=NHXo7aCnjM4&feature=channel


G.M.P.

HOY, UN TRAGO COMPAÑERO


NI NEGRO NI PERONISTA






Más o menos, para que te des una idea, entre 1920 y 1925 el terrible (bien) Mohandas Karamchand Gandhi inicia la lucha en defensa de los derechos humanos en India, el zarpado (mal) de Adolf Hitler se pone al frente del Partido Nacional Socialista de Alemania, se crea la URSS, lo asesinan a Pancho Villa, arranca la guerra civil en Honduras y se filma el "Acorazado Potemkin" de Sergei Eisenstein (si sos estudiante de cine o militaste en la FEDE, seguro la viste).


Simultáneamente, en Florencia, la alta aristocracia solía ranchear en un bolichito llamado "Café Casoni" y entre todos los borrachos de guita que acudían al bar se encontraba el Conde Camilo Negroni. El "negro cami"(como le decían los pibes en el barrio) lo único que necesitaba para ponerse de la boina era un Americano ( Vermuth y Campari en partes iguales). Y bien que le gustaba al muy conde. Pero no le duró mucho. Conservador como buen noble que era, al decon le pareció apropiado atenuar lo americano de la receta con una buena dosis originaria del viejo continente y decidió agregarle al trago una medida bien inglesa de Dry Gin. Al barman del Casoni no sólo le gustó la idea sino que ahí mismo bautizó el drink con el apellido de su cliente más capito (bien,bah, como guste).


PREPARACIÓN:


1/3 de vermouth rojo
1/3 de campari bitter
1/3 de ginebra




-DATO EXTRA: Ponele cáscara de naranja y además de quedar como un campeón sofisticado queda muy rico.


Es muy fácil encontrar estas bebidas pero si sos un pancho te vas para el Ligier y encontras el Vermouth Rojo ( Martini Rosso) a $19,90, el Campari Bitter a $40, 50 y ginebra (Bols) a $14,00 la más barata. Es verdad que se va el presupuesto pero te aseguro que tira para varios vasos.


ES IDEAL PARA:
  • Veranito.
  • Ponerte del bonete con dos vasos.
  • Si sos compañero, chapearla

30 jul. 2010

Falócratas, atrás

Viernes, 9.30 am, Buenos Aires se derrumba gota tras gota. Desayuno en el mítico Bar de La Esquina (Nuñez), otro de los tantos refugios porteños que nos regalan un poco de los olores de antaño. Tostadas con manteca, ensalada de frutas -era un combo tropical- y café con leche, como para no dejar a ningún invitado fuera del festín. Y ahí viene planeando el diariero, esquivando los charcos, cuidando sus ejemplares del temporal.
"¿Tenés Página?"
"No, Página no me queda..."
-¿Tanto te van compran Página por esta zona?- (pensamiento en off)
"¿Tiempo Argentino?"
"¿Cuál? No, ese no lo conozco"
"¿Y qué tenés?"
"Qué pregunta más boluda" pensé, ni bien deslicé mis ojos sobre su campera impermeable, su bolso, su gorra y sus manos, recubiertas de un sólo nombre: Clarín.
"No, bueno, dejame ese entonces si es el único que tenés". Y sí. La fuerza del monopolio te obliga a comprar lo que quiere venderte; y uno, un idealista burgués que desayuna en un bar careta de Nuñez y se siente el más progre de todos los vejestorios del salón, accede ante la derrota de su deseo.
Sin sorpresa y ante la evidencia del papel, la importancia informativa del día de la fecha juega más por el lado de la inseguridad, las boludeces que dijo Grondona y el resumen del programa de Tinelli. Claro, hay algo que llama la atención. Bah, pueden ser dos cosas. La primera: ¿ninguna de las personas que lee Clarín, que no puede salir a la calle por la inseguridad, que piensa sólo en fútbol y está alienadísimo por la basura del fenómeno Fort, está al tanto de que hoy se celebran los primeros dos matrimonios homosexuales? La segunda: ¿cómo, con qué cara y con qué dignidad profesional hace Julio Blanck para seguir escribiendo?
Para la primer incógnita sí tenemos una respuesta. No es que no les importe. No es que Clarín le dé poca importancia al asunto. Es que, sencillamente, mezclaron contenidos e hicieron un mix informativo, relegando la información del matrimonio igualitario a la televisión. TN estuvo haciendo, durante largas horas de la mañana, sus trabajos periodísticos sobre el asunto. Mientras, obviamente, en los intersticios publicitarios nunca falta ninguno de los rostros desagradables y mentecatos que vende, en su programa televisivo, uno de los tipos más vacíos de nuestra televisión, Marcelo Tinelli. Y esto no es una cuestión personal con Marcelo, sino con toda la nueva subclase de ricos y famosos, que han sabido hacerse de una herramienta de adiestramiento social a partir de su propio lugar en el estadio de los poderosos: la platea preferencial de la falocracia argentina.
Antes de seguir, ¿qué pirimbolo significa falocracia?
Falocracia, según la lengua española hace referencia a la consideración cultural de que el hombre es superior que la mujer. Podemos ahondar en la etimología de la palabra, volviéndonos vulnerables a errar en nuestra aventura lingüística, y decir que, si de latín se trata, la palabra nos remite al "gobierno de lo fálico", al "gobierno de lo sexualmente explícito".
Y eso que hay sexualidades y sexualidades. Hay sexualidades sanas, hermosas, placenteras, humanas y necesarias que constituyen nuestro Ego día a día y que, a fin de cuentas, se trata de algo bello, un acto sublime de liberación carnal y espiritual.
Por otro lado, también hay sexualidades que nos vuelven dependientes, maníacos, obsesivos, ardientes de líbido y que, también, en la medida en que no se moleste a nadie y se respete a todos, es absolutamente aceptable.
Pero en último lugar -y, sí, último en orden de importancia, porque es la más inhumana de todas las formas de expresión sexual- , existe una forma de concebir y hacer de la sexualidad un mercado, una herramienta de poder, un discurso de dominación y un ejército de miles y miles que convierten su cotidianeidad y su idiosincrasia en una apología de la misma. Esta forma de sexualidad es la que moldean y ejercen los falócratas de hoy, a través de sus mensajes machistas, su intolerancia a la diversidad y, seguramente, en algún punto de su fuero interior, su propia represión sexual. Esta nueva forma de expresar la sexualidad se funda en la representación de los géneros ridiculizados, sometidos y tergiversados al punto de restarles su dignidad natural. Así es como nos muestran a nuestras mujeres -de las más bellas que existen en este planeta- desnudas, exuberantes y vendidas al bolsillo del mejor postor, de la mejor lacra con dinero y acceso a los medios de difusión masivos. Así nos enseñan que la homosexualidad está recubierta de perversión y deformidad; que las lesbianas son machos y los gays, mariquitas. Así nos enseñan a adultos, jóvenes y niños -que, indefectiblemente, miran y reproducen lo que ven-, bajo los márgenes de una sociedad que busca en la burda exterioridad del tabú, en vez de abrir el closet y ver qué hay adentro realmente.
Me confieso, soy poco tolerante con esto. Soy partidario de que hay que prohibir a los mercaderes de la dignidad sexual de nuestra sociedad. Soy partidario de que habría que cerrar, con toda autoridad y capacidad legal, programas televisivos como los de Tinelli, Sofovich, Rial y la seguidilla de programas con distintas caras y nombres, que maman de la misma forma basura y ociosa de transmitir mensajes: con la banalidad de una élite de huecos y huecas que no saben conjugar los verbos y no tienen más gracia que pelearse, amigarse y desnudarse ni bien se levanta el telón.
Año tras año los tiempos del día a día cambian constantemente. ¿Alguien recuerda lo estrictos que eran los horarios de protección al menor? ¿Alguien recuerda algún programa de televisión que empezara en un cuarto de hora o después de la 1 am?
Hoy, las reglas de la posmodernidad nos empuja a modificar nuestro reloj biológico y con ello, también se cambian las formas de transmitir los mensajes.
Es una realidad que la ley de matrimonio igualitario asesta un contragolpe importantísimo a esta forma de expresión repugnante que nos venden de la sexualidad. No obstante, seguimos siendo presos de los mensajes infamantes e ignominiosos que desean inculcarnos desde la televisión basura y la inmensidad de espacio de difusión que disponen decenas de personajes grises y tristes, que detrás de sus concheras y slips, no esconden más que palabras triviales.
Así nos educan, así nos dominan. Así intentan subordinar a nuestras mujeres, ¡y qué paradoja viviendo en una Argentina que preside una mujer! Así los resabios del orgullos machistas, del dominio sexista y el discurso de la familia tradicional se combinan en una ensalada putrefacta -ya conocida-, que usa todo que tiene a su alcance y pone en el frente de batalla a sus paladines mediáticos, con el fin de enajenar a las masas, instaurar una idiosincrasia de subordinación de género y fomentar en la sociedad una conciencia más intolerante.
Lamenta pensar que estos personajes tengan la libertad tan incondicional de jugar con los valores y los sentimientos de la gente. Es que intentan instaurar una "subjetividad" ociosa, retrógrada y machista, a la par que retuercen uno de los tabúes fundamentales de las sociedades humanas: el de la sexualidad; aquel que nos define como sujetos sociales e instaura las normas morales y de acción que organizan nuestra vida social.
Estos tipos, los despreciables falócratas, son una herramienta del sistema. Son una forma de reproducir en nosotros los mensajes de una sociedad condenada a la represión y al desentendimiento. Son responsables de que haya tantas mujeres subordinadas, golpeadas y presas tras las paredes del prostíbulo, así como tantos hombres reprimidos, discriminados y asustados por el qué dirán.
El teléfono suena -número equivocado- y mientras tanto, en la tele, Ernesto Larrese da el "sí" convirtiendo su amor en algo que ya no está prohibido y no merece permanecer oculto. Él sumó los derechos que muchos otros ya tenían y nadie perdió nada. Quizás sí hayan perdido unos pocos que hacían de la elección sexual de Ernesto, de su elección de vida, una nota denigrante o un personaje burlesco y que ahora, ante el nuevo panorama que plantea el presente, se quedaron sin materia prima para molestar a nadie.
El diariero se quedó tomando un café y comiendo unas medialunas. Las miradas se nos cruzan y dice: "A mí me parece bien, cada uno que haga lo que se le dé la gana".
Respiro hondo y, luego de escribir estas líneas un poco cargadas de pesadumbre reflexiva, siento que la lluvia, hacia el final del día, va a parar.

28 jul. 2010

Entre Cerrito y Carlos Pellegrini

Dentro del mainstream siempre encontramos que se renueva la escena musical, asimismo dentro de otros ámbitos musicales.
Un año atrás ocurrieron dentro del género pop dos inflexiones, tanto la muerte del ícono Michael Jackson, como la disolución del trío más popular de los últimos años: The Jonas Brothers. Y asimismo, surge en la primera mitad del 2010 una nueva y joven celebridad (fácil de explotar): "Justin Bieber" que de un día para el otro, subiendo videos de sí mismo tocando el piano a youtube, rellena ese espacio comercial lentamente y a su vez, como la mayoría de los íconos pop, efíramente se encuentra en el éxito.
Esto dentro del ámbito pop fue un vuelco drástico; mientras que en un ámbito más "under", o menos conocido, pero considerado musicalmente más "rico" nos encontramos con bandas en su auge como "Porcupine Tree" de la mano de Steve Wilson (un joven inglés que a partir de experimentar sonidos en su cuarto, hoy por hoy es el máximo exponente en Rock Progresivo a nivel mundial). Y si nos vamos más para el jazz, a bandas como "Medeski, Martin & Wood", un trío que hace veinte años viene ensayando e innovando dentro de la música y su género, logrando numerosos seguidores a lo largo del mundo.
O ¿por qué no? A un Vernon Reid que más allá de tocar la guitarra en Livin' Colour, como solista realiza trabajos que se encuentran en la vanguardia de la escena del jazz en Nueva York.
Y al fin y al cabo la música no es más que eso; es encontrarse con dos caminos divididos por un abismo donde podés ir por el camino con mayor tráfico o cruzar ese "espectro" y llegar a un camino más enriquecedor. Pero ojo, no te olvides, que esos dos caminos siempre han de encontrarse en algunos puntos, y eso... Eso, es el rock.





26 jul. 2010

En el 58 aniversario de la muerte de Eva, un muy feliz Día de la Rebeldía Nacional


Este año me decepcioné siguiendo mi instinto cabalístico basado en la numerología. Hice cuentas para determinar si la selección tenía o no posiblidades de levantar la Copa de la mano del más grande revolucionario que la actualidad mediática, inundada de falócratas repugnantes, nos regala: Diego. Busqué en las fechas, en los partidos, en los números de goles, jugadores y tarjetas y, para serles sincero, no estábamos muy lejos, si de números adivinatorios se trataba... De hecho, pese a lo mucho que le duela a mi orgullo nacional, el día que Campanella levantó a Oscar tuve una visión que, hasta el día del partido con Alemania, me pareció imbatible: "...1986, 'La Historia Oficial', Bilardo criticado, el gigante de Diego, México del 3er mundo - 2010, 'El Secreto de sus Ojos', Diego -sin nada más que mandar a guardar por carencia de miembros disponibles-, el chiquitín Messi, África pobre, plebeya y aún cicatrizando del yugo colonial inglés..." Todo parecía armónicamente dispuesto en una serie de coincidencias que, a decir verdad, me mantuvieron entretenido y esperanzado por varias semanas. No reniego de mi ingenuidad.
Hoy, luego de este preludio alusivo al mundo de la práctica numerológica, quiero rescatar de esta última, no tanto su carácter adivinatorio, sino más bien, su poderosa y sorprendente fuerza de coincidencias. ¿Es que acaso a ninguno se le erizó jamás la piel al ver o escuchar una coincidencia? ¿Nunca han caído en el irremediable dilema de entender las coincidencias como meras coincidencias o como un acto del misterioso destino? Ahorren sus respuestas, estimados estimadísimos, ya que esto no es un cuestionario, estas preguntas, para que quede claro a cualquier despistado, son absolutamente retóricas.
Claro que sí. Más de una vez se nos ha anonadado el cerebro o fruncido alguna parte de nuestro humano cuerpo al presenciar un acto de coincidencia o destino, según como lo vean unos y otros.
Hoy, retomando mi perspectiva revisionista -eso sí, en el día de la fecha amerita que lo haga- y combinándola con un poco de esta esotérica numerología, con el fin de no aburrir a los estimados lectores, quiero esbozar, brevemente, mi humilde e inconclusa opinión sobre la relevancia de este 26 de julio de 2010 y pronunciar, con un halo de vergüenza ajena sobre mí mismo, un pequeño, diminuto, saludo de homenaje a aquellos que ya no están y a quienes todavía tienen mucho que hacer en el porvenir.
A un año de diferencia, a un año de distancia, a 365 días que significaron, desde luego, conquistas y derrotas, en 1952, María Eva Duarte de Perón yacía en su lecho, vencida por la avara enfermedad, pero viva y perpetuada por siempre en el corazón de su pueblo. Por su lado, en otra parte del mapa y ya en otro tiempo, en 1953, Fidel Alejandro Castro Ruz impartía justicia revolucionaria en el Cuartel Moncada, luego de abrir fuego a su combate eterno no sólo contra el régimen de Fulgencio Batista, sino contra el Imperialismo en su vastedad.
"No valgo por lo que tengo, no valgo por mi riqueza, sino por el amor de este pueblo que llevo en el corazón". Sus palabras, las de Eva, eran la despedida en medio de la crónica de una muerte anunciada. No sólo la suya, para hacer valer la redundancia, sino también, la de los años más justos de nuestra historia como país. Más de uno, adherentes o detractores del primer y auténtico peronismo que su encontró lugar único e irrepetible, a partir del 17 de octubre de 1945, podrán, a la luz del paso del tiempo sacar su propia conclusión de la figura, la obra y la vida de Eva Duarte de Perón. Eso sí: es seguro que la historia, definitivamente, no ha requerido absolverla de ningún tipo de imputación. Ese no fue el caso de Eva, Evita, la Eva educadora de la burguesía malcriada; la Eva que supo, con su belleza andrógena, sensual y desafiante, mimetizarse con la clase desposeída no en términos de imagen, sino a partir del sentimiento de la justicia.
Distinto, muy distinto, fue -y es, gracias a no sé quién, porque en este asunto nos volvemos completamente ateos o agnósticos, si se prefiere- el momento que vivió el comandante Fidel Castro. El amanecer de un proceso revolucionario, sediento, también de justicia social, pero teñido de un carácter insurrecto que halló como única salida el camino de las armas, ante la desidia de un pequeño Estado azucarero o, visto desde otro ángulo del caleidoscopio de la historia, de un gran casino y prostíbulo del imperialismo yanqui.
Claro está y de sobra viene la aclaración que la situación argentina y cubana eran diametralmente diversas. Ambas historias, si bien comparten una raíz colonial común, la del Imperio Hispanoamericano, tomaron cursos distintos a lo largo de sus propias vidas nacionales. No obstante, la propia historia nos devela cómo la coyuntura de los años '50 fue común a la hora de engendrar enemigos tanto del pueblo argentino, como del cubano, que, más allá de las

representaciones exteriores, eran primos de una misma familia: la norteamericana. Sino repasemos, ligeramente, algunos personajes no más famosos que siniestros, tales como Spruille Braden, empresario y diplomático estadounidense, accionista de la United Fruit Company -la cual fue una punta de lanza que hincó en el Golpe de Estado guatemalteco que destituyó a Jacobo Arbenz- y la minera Braden Copper Company e histórico opositor del peronismo, conformando casi un superclásico de la nuestra historia de mediados de siglo. También podemos volver a mencionar, y no será en vano, al dictador Fulgencio Batista, "comemielda" del imperio, quien nos recurda a algún presidente boliviano que ha dejado su huella nefasta en la historia del pueblo hermano hace no mucho tiempo. Finalmente se me viene a la mente el tercer paladín de este tridente putrefacto, el sucesor del controversial Delano Roosvelt, nada más ni nada menos, que el presidente norteamericano que fue protagonista y presenció, durante sus dos mandatos consecutivos, los hechos que intentamos rememorar en estas cortas líneas -además de otros no menos trágicos, como el fin de la II GM, la Guerra de Corea y la fundación de la ONU-, Harry Truman. Tres son los dientes del arma del demonio, tres son los tristes nombres que debemos traer al cuento para no dejar pasar ni un rayo de impunidad.
Tres...

Treinta y tres años -la bíblica y santa edad del Crucificado- eran los años con los que llegó nuestra Eva al fin de sus días y al comienzo de su perpetuidad en la historia. Treinta y tres, también, eran los años del abogado Castro cuando se lanzó sin temores a estremecer la historia cubana y plantar bandera, desde la ciudad de Santiago de Cuba, de un futuro más justo, más equitativo, más humano para todo su pueblo.
¿Quién no deleita su imaginación imaginando un encuentro que no tuvo lugares, quizás por falta de razones, quizás por falta de tiempo, entre Eva y Fidel? ¿Acaso puede tener un vínculo esencial implícito en la carta que Perón eternizó el día de la muerte del Che? ¿Acaso no hubo motivos para tal encuentro, ya que Bolívar y José de San Martín habían tenido todo planeado de antemano, en sus encuentros lautarinos? No nos ahoguemos en preguntas sin respuestas. A veces es más humano imaginar -o exigir- lo imposible.
Dos historias cruzadas, ensangrentadas por un mismo sable, pero por distintas caras. Dos figuras de nuestra historia latinoamericana que, quizás, si nos detenemos a pensar, encuentran muchas más coincidencias que discrepancias, más allá del enorme vacío diferencial e histórico que separa una de la otra.
Treinta y tres años... Para ser franco, me dio un poco de estupor notar la coincidencia. Puede que sea un poco -de más- supersticioso, pero en realidad me llamó la atención la paradoja. El fin de una vida, la eternidad de una mujer única; la rebeldía de un guerrillero aplastada en un acto de amor a su patria y la producción, hasta nuestros días, del hombre nuevo. Quizás, el mismo hombre con el que habrá soñado Eva en alguna oportunidad.

Para retirarme al mundo de mi realidad mundana, para concluir con este fantaseoso análisis numerológico, si de alguna manera absurda puedo llamarlo, les comparto unas palabras de un verdadero revolucionario de la trova, quien puede ayudarme a dar un afectuoso saludo de respeto a aquellos con los que estamos de por vida agradecidos por la luz de su ejemplo
y, del mismo modo, para otros tantos que en la actualidad, día a día, siguen levantando las banderas que fueron confeccionadas, allá, por el '52 y el '53.

Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol te dibuja en el porvenir...
son la verdad o el fin, son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.




23 jul. 2010

Existen situaciones en las que ciertas cosas se definen. Puede ser tanto algo temporal o algo realmente decisivo. Se aplica para distintos ámbitos o momentos en la vida. Pero es el momento donde se debe tomar una decisión, una postura al respecto, ser determinante ¿Qué hacemos ahí? Podemos optar por dos caminos. El primero es calentarse. Joderse con la situación y pasarla bastante mal. Maquinarse la cabeza. No parar de pensar en "eso". Que pasen los días y uno no pueda sacárselo de la cabeza. Seguir dándole rosca al asunto. No está muy bueno. La segunda opción tiene un tinte un poco más tranquilizador. Molestarse un tiempo nada más y seguir adelante. Tomar un poco de aire, parar y pensar. Pensar que eso fue simplemente algo tonto, sin sentido. No fue nada, ya está, ya pasó. Se terminó. Sacárselo de la mente. En este caso los días pueden pasar y uno puede, tal vez, siquiera pensar en "eso". Simplemente te das cuenta de que podés vivir igual. Todo sigue su buen rumbo normal. Todo continua ¿En qué situación estabas pensando vos?

Revisionismo?

En 1510 una horda de nativos, ahogados en polvo de otra realidad, aniquilan, en tan sólo treinta y tres minutos una guardia de realistas, mezclada con civiles peninsulares. Minutos, años, lustros y vidas después, el 10 de abril de 1710 Gran Bretaña impulsa la vigencia de la primera ley sobre el derecho de autor.
Un poco más lejos en el devenir del tiempo -1910-, nace, en un parto silencioso, la Unión Panamericana en Buenos Aires, mientras se profundizaba la rebelión mexicana en contra del granlatifundismo, en medio de sus festejos centenarios.
¿Acaso existe algo que hoy podamos decir acerca del presente? ¿Con seguridad podemos caracterizar y categorizar la realidad que nos rodea, como hacemos comúnmente? Quizás pique el germen del cambio. Quizás la inseguridad que nos ortorga la actualidad, por el vacío de nuestra posmodernidad, sea una herramienta para reflexionar hasta que lleguemos al final.

INTRODUCCIÓN

15 minutos para escribir una entrada
Si usted es un bloggero profesional, un pedante (porque claramente abundan entre los fanáticos de este espacio) leerá este título y dirá: "Estos zapallos vieron que la onda del blog es re copada, re piola y quieren llenar espacio para después levantarse minitas como dice Dolina... Dolina, a quien escucho todos los días [porque escucharlo es re cool] con mi novia [que también es re cool]. Además hace 5 meses que no me afeito, uso bufanda escocesa en verano, voy a tea y uso remeras de radiohead".
A lo que nosotros responderemos: "Mirá, pancheli, nosotros no solemos discutir con esnobs boluditos como vos así que, es corta la bocha: o te ahorrás el comentario o vamos a las manos ya mismo".


Si usted no suele entrar en blogs pero uno de los creadores de este insiste en que lo visite porque lo convence de que tiene un buen material y lo único que usted quiere es que deje de romper las bolas, leerá este título y dirá: "Ni en pedo leo todo esto, ahora lo único que tengo que hacer es memorizarme dos frases y chamuyarle lo que me pareció. Por ejemplo: "Está muy piola, la verdad que muy piola; está bueno que hayas encontrado un lugar para expresarte. Además escribir te re libera, ¿viste?".
A lo que nosotros responderemos: "Mirá, Van der Saar, nosotros con vendepatrias como vos no solemos discutir así que, o te metés tu opinión comprometida careta en el orto, o vamos a las manos ya mismo".



Por último, si usted es un tipo inteligente, gracioso, simpático, compañero, no es careta y nunca se niega a una birrita con los pibes, llegará a este punto final de la entrada y dirá: "Quiero ver qué más escriben estos jóvenes que seguro son re capos, irónicos y de izquierda."
A lo que nosotros responderemos: "No dude que nos encargaremos de sacarle una sonrisita más -esas, sí, las tirafacha-, darle una mano, informarlo y hacer todas las cosas piolas que nos propondremos para amenizarle la estadía frente al monitor".

Se viene, se viene...